En los años 60, Paul McCartney soñó con su madre fallecida, Mary Mohin McCartney. En ese sueño, ella le dijo «Todo va a ir bien. Déjalo estar.»
Por esa época, Paul atravesaba una etapa turbulenta. Había conflictos internos en la banda, tensiones creativas y personales y tenía una sensación de que todo a su alrededor se desmoronaba. Por eso, Let it be (Déjalo estar) actuó como una canción de consuelo. Paul lanzaba al mundo una invitación a soltar el control y confiar en que todo encontrará su camino.
El mensaje de Let it be ha trascendido generaciones y la canción es usada en momentos de duelo, esperanza y transformación personal.
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